Primeras impresiones, Influencia inicial de las marcas en los consumidores

Algo de cierto hay en las creencias populares que recuerdan que es muy importante trabajar en las primeras impresiones

 las primeras impresiones

La vestimenta, la forma de comportarse, sonreír e incluso uno que otro ademán respetuoso y carismático, pueden cambiar la forma en la que se ve un empresario, un empleado, un vendedor o un simple individuo cuyo objetivo es presentarse a  una entrevista de trabajo. La primera imagen que se genera es muy valiosa ya que resultará muy difícil cambiarla.

Lo mismo pasa con las marcas que en cuestión deben preocuparse por la visión que los consumidores tienen de ella, debe asegurarse de dejar una huella que influencie al comprador de manera que sus decisiones a la hora de consumir sean sumamente positivas, tanto para la marca como para el cliente mismo.

El mercado es tan grande y con tanta competencia, que todas las marcas deben encontrar la forma de no perder esa primera “selección” por parte de los consumidores. Se estima que la mitad de los clientes desaprueban a sus proveedores a los 10 minutos de reunión, en un minuto de estar en tu web, en 10 segundos de ver un catálogo tuyo…

Un estudio realizado por dos psicólogos de la universidad de chicago, se centró en hacer varios experimentos para establecer cómo y por qué se forman las primeras impresiones y cuáles son los mecanismos que la fijan. Los experimentos consistieron en hacer que una de sus colaboradoras hablara de forma positiva y negativa frente a distintas personas.

Así se llegó a la conclusión de que la primera impresión es un impacto emocional frente a algo nuevo que el consumidor desconoce y que por ende puede llegar a influenciar su primera experiencia de compra de manera positiva o negativa. Este tipo de impacto “emocional”, deja una huella en el consumidor que aunque no es imposible, es bastante difícil de cambiar, ya que cuando se hace algo bueno mientras se tiene una mala imagen, la percepción de esas acciones tiende a distorsionarse. Es decir, si se tiene una mala impresión de partida sobre alguien y ese alguien hace algo bueno, se piensa que lo hace con una oculta segunda intención.

Por ejemplo, ante un compañero de trabajo se podría pensar que está siendo bueno porque quiere que hagamos algo por él. Algo similar ocurre con las marcas, cuando esta hace algo bueno por nosotros siempre esperamos que nos ocurra algo negativo: “¿Por qué la empresa de telefonía me está tratando tan bien? Posiblemente me vaya a subir los precios o me vaya a cobrar por ello”.

La primera impresión que deja una marca, se convierte en una gran influencia a futuro para los consumidores.

Fuentes: www.puromarketing.com www.importancia.org www.fastcompany.com

 

 

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